Destierro.

Te borro de mi vida. Te aniquilo. Te olvido en un segundo. Te aplasto. Te fulmino. Te parte un rayo. Te parto yo. Te alejo. Te desprecio. Te aborrezco. Te quiero ver marchar. Te deseo lo peor. Me deseo libre y lejos de ti. Que te aguante quien te entienda. Que te vaya bonito donde lo bonito tenga valor. Que te quiera como yo te quise tener quien te quiera en su vida. Yo no. Yo a ti ni las gracias. Ni por favor. Ni a cualquier precio. Porque no te gusto, no me respetas y nunca me quisiste en tu círculo de privilegiados. Porque los dos sabemos que, en realidad, nos esquivamos.

No lo intentemos más. No nos hagamos más sangre. No queramos sin ganas. No apostemos sin dinero. No finjamos que “algún día” es tiempo real. Dejemos de fantasear. Porque no soy tu destino ni tú el mío. Porque nunca estuviste presente y yo nunca supe estarlo. Porque ya he aprendido todo de ti. Dueles, siempre, aunque sea muy al final. Porque siempre hay un final. Los prefieres jóvenes e inocentes. O añejos y desesperados. Y tú sabes que yo ni lo uno ni lo otro ni nada que hayas visto antes. Porque tú vuelas y yo aterrizo. Porque tú te hinchas a felices para siempre. Y perdices, muchas. Y yo con un bocado me lleno. Y me veo gorda y no me gusto.

Solo hay un LO NUESTRO posible. Lejos. Fuera. Sin tocarnos. Sin mirarnos. Tú por aquí  y yo por allá. Tú con los tuyos, yo conmigo. Tú en cada corazón. Yo sin corazón. Tú con el mundo. Yo en mi mundo. Tú universal. Yo individual. Tú forever. Yo for me.

 Te anhelo en secreto. Te añoro odiándote. Te deseo sin haberte conocido. Te espero mientras escapo. Te busco por inercia. Te quiero, no te quiero. ¿Me quieres? No me quieres. Te venero. Te maldigo. Te ansío con todo mi ser. Te destierro para siempre.

 Te digo ADIÓS sin haberte dicho HOLA.

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