Chiste malo

____No molestar___

No hay nada más patético que intentar ser gracioso. Remarco INTENTAR. El chiste que nunca cuela, la risa que jamás se arranca o la sonrisa pérdida son algunas de las consecuencias. En el cine pasa lo mismo. Una comedia que no tenga gracia es de lo más ridículo que hay. Como ya he comentado otras veces, el humor es algo muy particular y quizás por ello, mi acompañante si consiguió reírse en algunos momentos de No molestar, a pesar de que yo esbocé con suerte dos o tres tímidas sonrisas. Aun así, ambas coincidimos a la salida en que la cinta era flojita.

Un entusiasta del jazz consigue un disco único en un mercadillo de segunda mano. Su único deseo es llegar a casa, servirse una copa y escucharlo tranquilamente. Pero no será tan fácil. Lo desastres se irán sucediendo e impidiendo a su vez que el pobre protagonista cumpla su sencillo deseo. La premisa es tan fácil y simple como muchas otras. El argumento, en principio, casi nulo. Los desastres consecutivos, que van in crescendo en lo que a fatalidad se refiere, deberían, por tanto, ser los encargados de darle sentido, coherencia y fuerza al film. Pero, sinceramente, son tan poco atractivos como la idea inicial. Las supuestas situaciones hilarantes se pierden en el absurdo, quedando en tierra de nadie entre la parodia y el ridículo más espantoso. Los personajes están tan pasados de vueltas que nadie cree de ellos ni una palabra. Sus diálogos, preocupaciones e intervenciones son de escaso interés. Los chistes son forzados, tan excéntricos como los protagonistas y navegan sin rumbo de cliché en cliché. Lo que podría haber sido una comedia de enredo sencilla pero efectiva se queda en un chiste malo, largo y con poco acierto. Vamos, lo que viene siendo un desastre.

No-molestar

 

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