El sabor del nuevo terror de siempre.

___It Follows___

Lo más estimulante del festival de Sitges es que lo que allí veas puede que no lo vea nadie más y en el caso de que sí, tú lo habrás visto primero. Por eso, a la hora de seleccionar las películas que vas a ver en una semana (es imposible verlas todas), mi criterio siempre es el mismo: lo raro primero. Es por estos que muchas de las películas que ahora pasan por la cartelera fueron para mí descartes en Sitges 2014. It follows es una de ellas.

Tras acostarse con el chico con el que sale, como si se tratara de una enfermedad de transmisión sexual, Jay se convierte en la portadora de una horrible maldición que la persigue noche y día y cuyo único antídoto es el sexo, para pasar la maldición como si se tratara de un virus. A partir de aquí, se inicia una inquietante y poco convencional persecución. Quizá porque esperaba mucho de este film, que solo ha cosechado buenas críticas, o quizá porque, como comenté la semana pasada, el género cada vez me seduce menos, la película no logró agitarme tanto como hubiera deseado. Eso sí, tiene sus bondades y hay que reconocer el talento de su director, pues la película está contada con maestría e ingenio. Para empezar, a diferencia de los típicos films en los que el primer plano y el plano detalle están a la orden del día, David Robert Mitchell opta por el gran plano general para jugar con los protagonistas, convirtiendo incluso al espectador en cómplice del acoso.

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Los recurridos planos monstruosos son casi inexistentes y los sonidos guturales brillan por su ausencia. Gracias. Aquí la norma son los planos llenos de aire, en los que “la presencia” campa a sus anchas. En lugar de utilizar el clásico fuera de cuadro como causa de la tensión, el director decide servirse de la profundidad de campo. A lo lejos, algo se mueve y se acerca parsimonioso. Unas veces, los protagonistas no lo perciben y el espectador sí; otras, ambos van descubriendo juntos el mal que acecha. Los sustos y las persecuciones angustiosas están contados, aunque alguno hay. En su lugar, el creador del film apuesta por un in crescendo de tensión sostenida, personificado a través de la protagonista, de unas localizaciones decadentes y abandonadas y la ausencia casi total de adultos. El film no tiene un porqué. No hay causas. Solo acciones y respuestas a estas. Estamos tan acostumbrados a la didáctica en este tipo de cintas que el desenlace me resultó insuficiente, incompleto. Pero horas más tarde, pienso que quizá lo prefiera, quizá sea mejor no saber más. Que, incluso, haya sido un gran acierto.

La banda sonora, con reminiscencias de cine de terror de los ochenta, que funciona casi como una banda de sonidos indescifrables y perturbadores, es probablemente uno de los mayores aciertos. Por otro lado, el chiste total y absoluto que supone que las presencias vayan andando y los personajes huyan en coche porque esa es la clave para darles esquinazo, me parece maravilloso y un homenaje a todos los entes ridículamente lentos de la historia del cine. Uno de los protagonistas, incluso, lo recalca: “Ella es lenta, pero no tonta. Va caminando. Tú huye en coche”. Sublime.

it follows film still

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