La magia de una oportunidad.

___Conducta___

Mi madre es maestra. La mujer de mi padre es maestra. Mi tía es maestra. Y una de mis mejores amigas, profesora. La enseñanza, la educación y el compromiso con el futuro de las personitas es algo que he tenido cerca desde que era una niña. De hecho, jugar a maestras era uno de mis divertimentos favoritos en la infancia. Grabar programas de radio o escribir artículos de opinión (la de una cría), otro. Por desgracia para mi economía, opté por el segundo juego como profesión.

Conducta es una película cubana que muestra la enseñanza desde la óptica de la profunda vocación. Desde los ojos de una maestra que se niega a jubilare porque todavía tiene mucho que enseñar. Y nada tiene que ver su doctrina con la literatura o la ciencia, sino más bien con los valores, la pasión y los principios básicos de la vida. Algo que solo enseñan los auténticos maestros, los de verdad, los que nunca se olvidan. El sistema educativo cubano se lo pondrá muy difícil a esta experimentada docente cuando tenga que hacerse cargo de los problemas de un chico conflictivo, sin padre y con una madre adicta, al cual el sistema pretende marginar. Mientras, el joven Chala, hará lo que pueda por sobrevivir, bordando el único papel que conoce: el de salir adelante sin ayuda de nadie.

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Emocionante, tierno y sincero, Conducta es un film precioso que narra una historia llena de amor, a pesar de todo. Amor por la enseñanza. Amor entre una madre que no sabe hacerlo mejor y un hijo al cual no le importa. Amor de pupitre entre dos adolescentes que abordan la desesperación familiar cada cual a su manera. Amor de los alumnos hacia una maestra que nunca se cansa de regalarles el corazón en cada clase. El film retrata una cuba en ruinas, como el alma de sus personajes, hastiados y heridos de muerte, pero con la cabeza bien alta y el motor del optimismo rugiendo sin descanso. En cada plano se plasman las texturas de la miseria, pues es un film de paredes desconchadas y boquetes en el suelo, de óxido y arañazos; pero también de colores y sabores. La fotografía de la película es brillante y amarilla, como el sol previo a una tormenta; la que viven los protagonistas en sus corazones, llenos de rabia, de resentimiento, de miedo, pero también de esperanza y vitalidad. La cámara está viva en esta cinta vibrante y se cuela traviesa entre la multitud en cada escena, tan rebele y pícara como el joven Chala. Los personajes son certeros y gozan de total independencia y autonomía respecto a su creador, pues los diálogos son fluidos y tan coloquiales que, en determinados fragmentos, son necesarios los subtítulos para entender.

Conducta es una historia de verdad sobre gente de verdad con problemas de verdad. Un canto a la vida y a las oportunidades. A la empatía y la compasión. Al optimismo, a pesar del infortunio. Cuando conoces a alguien que vive la enseñanza de esta manera, que ha lidiado infinidad de veces con situaciones límite para regalarle a un alumno una oportunidad más, entonces entiendes este film como el homenaje sincero y precioso que es y solo puedes sumarte a él. Este tipo de cine me conmueve de un modo especial y solo puede añadir: BRAVO.

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