Ocho apellidos alemanes

___Perdiendo el norte___

Si algo ha dejado la crisis, aparte de desgracia, pobreza y desilusión, es contenido. Contenido televisivo, político, literario, periodístico y, por supuesto, cinematográfico. Rodándose está ya Cerca de tu casa (rodada, por cierto, delante de la mía), un film sobre el drama de los desahucios. Pero mientras tanto, Nacho G. Velilla ha querido servirse de la comedia para abordar otro gran daño colateral de esta puñetera recesión: la fuga de cerebros.

Hugo y Braulio son dos jóvenes sobradamente preparados que se ven, como tantos otros, en la necesidad de emigrar a Alemania, como ya hiciera otra generación antes, para alcanzar lo que ellos piensan será un futuro brillante, acorde con la formación que han recibido y el talento que tienen. Pero, como tantos españolitos de carne y hueso, los protagonistas de Perdiendo el norte verán sus ilusiones desvanecerse al tener que enfrentar la dura y triste realidad del nuevo emigrante español. Las peripecias de estos dos tipos y del resto de compatriotas exiliados con los que compartirán aventura ya os las podéis imaginar.

Pelicula PERDIENDO EL NORTE de Nacho G.Vililla Produccion Aparte

Es una película fácil, fácil. Una comedia tan ligera que levita. Un humor simplón que tiene sus momentos álgidos gracias a un reparto consistente. Julián López, Carmen Machi, Javier Cámara y un histriónico y genial Younes Bachir regalan al film momentitos interesantes. Velilla, creador de series como Aída y Siete Vidas, calca el esquema de Ocho apellidos vascos pero trasladando el chiste al contraste entre alemanes y españoles y con menos acierto incluso. Tópicos, clichés, escenas previsibles, personajes y situaciones manidas… En fin, lo que viene siendo una comedieta blanca y pura. Se deja ver pero, desde luego, no convence. Es imposible perderse en esta visita guiada al Berlín de guetos, pero aun así, el señor que tengo detrás y su parienta se encargan de que nadie yerre en sus deducciones, pues ya comentan ellos en voz alta lo que pasará segundos después. El final tarda en llegar y lo hace sin sorpresas y, por supuesto, sin bombo ni platillo.

La cinta es frívola y la moralina barata que subyace demasiado evidente y autoexplicada. Me sobra lección de vida y me falta chiste con inteligencia. Las decisiones de guión no convencen y se tornan inverosímiles. La única doctrina que me trago en esta película es que Julián López es un maestro del humor y que Carmen Machi mereció el Goya. Nada más.

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