Inglis pitinglis, valenciano de mierda y otras lenguas no oficiales.

La semana pasada nos dejó dos clases magistrales de lengua. ¿Los profesores? Pablo Iglesias y Rita Barberá. Inglés castizo y el valenciano que me sale del… respectivamente.  Pero no son los únicos. Otros políticos hacen el ridículo a diario exponiendo, groseramente, sus carencias en público. Zapatero, Aznar, Ana Botella… En un país donde ser valorado profesionalmente cada vez es más complicado, esta gente se descojona de la ciudadanía en forma de ineptitud política.

Tranquilamente me hallaba yo en mi sofá el miércoles por la noche viendo El Intermedio cuando escuché a Pablo Iglesias hablando en inglés y, aterrada por el dantesco espectáculo, grité para mí misma con una pronunciación mental impecable: OMFG! No había escuchado un inglés más castellanizado desde…. ¡NUNCA! En una ciudad turística como Barcelona, los camareros del centro TIENEN que hablar inglés. En Málaga, los repartidores de flyers de los restaurantes DEBEN hablar inglés. ¿Alguien puede explicarme porque un señor que pretende ser Presidente del Gobierno no debería hacerlo? Alguien me decía hoy: “hombre, al menos lo habla fluido”. Que el actual Presidente no lo hable no palía en absoluto la total desgracia fonética que Pablo Iglesias perpetra contra el idioma. No, que el señor Mariano Rajoy ni siquiera sesee el inglés, digo chapurree, no es un consuelo. “Al menos lo habla” no debería ser un nivel de inglés suficiente para alguien que pretende representarme en el futuro, a mí, una vulgar ciudadana que cada miércoles acude religiosamente a su clase de hora y media de conversación para intentar no sonar tan ridícula como él tan alegre se muestra. No, mis queridos conmarujos, esto no es admisible.

Minuto 5

La otra protagonista de la semana, por no decir la GRAN protagonista, ha sido la vomitiva Rita Barberá, por motivos obvios que todos conocemos y que no hace falta verbalizar. Lo que me sorprende es que la opinión pública haya saltado a su cuello después de 24 años defecando sobre el valenciano. Tanto ella como su querido amigo Camps han destrozado el idioma con cada aparición pública y lo han arrastrado por el fango con larguísimos años de pésima gestión cultural autóctona. Valencia y su tradición se han ido a la mierda gracias a estos dos individuos. Que se quedó en blanco, dice la flamante y excesiva, en todos los sentidos, Alcaldesa de Valencia. Lleva 24 años agarrada con firmeza al puesto. 24 años a sus enormes y sudorosas espaldas. 24 cridàs protagonizando el deplorable espectáculo del balconing a la valenciana. ¿En blanco? ¿En serio? En blanco se quedó al nacer y desde entonces la humanidad entera sufres las consecuencias. Ha tenido tiempo de sobra de aprender la lengua de su ciudad y, por el contrario, la desprecia y maltrata cada vez que tiene ocasión. Todos los que lleváis años votándola sentid el peso de la vergüenza en vuestras conciencias. El mundo entero se ríe de nosotros. Lo más gracioso es que a sus votantes les parecerá divertida la escena de una señora vociferando en un idioma inventado en pleno acto público. Pero claro, son los mismos a los que les parece una travesura perdonable haber arruinado una comunidad entera a base de robar y robar.

Todo enterito.

No es admisible que nuestros representantes púbicos nos dejen en evidencia cada vez que abren la boca, que vayan por el mundo ofreciendo semejante imagen de un país al que nadie toma en serio ya. ¿Marca España? Aquí la tenéis: la tierra del choriceo, de la ineptitud y del aplauso vacío. Seguid aupándolos al poder que pronto empezará a caer la mierda y los que estemos abajo seguiremos siendo los mismos.

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