Lección de honradez

___Trash, ladrones de esperanza___

Los frenéticos ciudadanos del primer mundo, inmersos en preocupaciones propias de la modernidad y embriagados de nuestro ego, a veces, olvidamos dónde reside el verdadero drama de este mundo, cuáles son los problemas relevantes y quiénes son las víctimas con mayúsculas. Se nos escapa la esencia de la miseria humana, la que está ligada a la supervivencia.

Tres niños de las favelas que trabajan en un vertedero y se pasan el día, literalmente, cubiertos de mierda, encuentran una cartera que alguien ha lanzado a la basura para salvar el pellejo. En ella, hay algo mucho mejor que efectivo. La cartera contiene las claves para resolver una complicada trama política que escupe corrupción y sangre a diestro y siniestro. Los tres niños, con la ayuda de un cura y una voluntaria americanos, serán los encargados de poner las cosas en su sitio, convirtiéndose así en enemigos número uno de políticos y policías.

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Estamos ante un film, que a pesar de la tristeza del tema tratado y de la dureza de su escenario, está contado a través de la mirada dulce y valiente de tres niños. La pobreza de estos pequeños protagonistas no conoce límites. Al contrario de lo que uno pueda esperar, su sentido de la justicia, tampoco. Toda una lección de honradez. La suciedad lo cubre todo en esta película, literal y metafóricamente hablando, y a pesar de ello, es una pieza bella y pura; llena de magia y sensibilidad, la de tres niños que a pesar de los golpes de la vida no han perdido la valiente inocencia que los ha de caracterizar. Muchos de los planos beben directamente del estilo documental  por su crudeza y rigor a la hora de retratar la realidad de la favela. Aun así, el resultado no deja de ser tierno y emocionante. El joven trío protagonista funciona a la perfección, como un pequeño comando por la justicia, sensible e ilusionado pero lleno de realidad y contundencia. Fantásticas interpretaciones. Algo descolgado me queda el personaje de la voluntaria, silenciosa y casi sin historia. Una Rooney Mara algo más tibia de lo deseado.

En definitiva, dos horas de trepidante trama política pero narrada con la agilidad, naturalidad y simpatía que desprende un niño de la calle. Trash. Ladrones de esperanza viene a recordarnos que hay lugares en el mundo donde la corrupción es mucho peor que la europea, pues no solo tiene que ver con las cuentas en Suiza, sino que trae consigo injusticia, impotencia y violación de los derechos humanos.

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