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___9N, ¿Podemos o no?___

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Este país vive su momento dorado. Y no me refiero a que seamos potencia económica, que no lo somos. Ni tampoco a que la marca España tenga por fin un claro posicionamiento, el de centro mundial del choricismo, y se haya convertido en punto de encuentro de las caras más duras del planeta. Más bien hablo de haber alcanzado el nivel máximo de hastío generalizado y, posiblemente, el mayor cabreo ciudadano de la historia. Solo así se explican dos fenómenos: Podemos y el 9N. Dos propuestas muy distintas que responden a una misma necesidad.

Con Podemos ha pasado lo mismo que ocurre con los empollones. Empezaron siendo los raritos de la clase, los diferentes, los que se sentaban en un rincón a estudiar solos mientras los populares (nunca mejor dicho) se divertían haciendo lo que hacen los populares: “molar”. Pero el empollón de la clase crece y pasa a ser un adulto inteligente y formado. ¿Y qué suele pasar en estos casos? Que el especialito se convierte en todo un triunfador. Y ahora, novias no le faltan a Pablo Iglesias y los suyos. Hasta los empresarios y banqueros quieren llevar al exrarito a cenar. Todo el mundo quiere a Podemos. Tanto que ahora mismo podría ganar las elecciones.

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Por otro lado, tenemos al caballero andante y su justa personal: Sir Artur y su princesa en apuros. Me refiero a la consulta, claro; la cual, finalmente, tuvo lugar este domingo. Y subrayo “finalmente” porque mira que se ha hecho cansino el proceso… pero la respuesta ha sido aplastante.
Los catalanes se han echado a las calles para votar como locos. Concretamente lo han hecho 2.236.806 personas. Que se dice pronto. Llamadme agorera pero nunca predije un resultado tan abrumador. Pero mi pregunta sigue siendo, ¿de qué nos queremos desprender y a qué nos encomendamos? Queremos separarnos de la corrupción, de la mala gestión económica, del rumbo político de un país a la deriva. Pero, ¿cuál es la alternativa? ¿Mas? ¿Seguro? “Volem un país diferent”. ¿En qué va a cambiar mi vida con este señor al frente de un supuesto estado independiente? Dejando a un lado la cuestión económica, claro, que entiendo que es donde está el caramelo. Pero los ciudadanos de a pie, ¿vamos a tener más oportunidades laborales, mejores sueldos, un estado más cívico y sostenible, menos corrupto, más nutrido de servicios y prestaciones? Y no es una pregunta retórica. Si alguien tiene respuestas concretas, por favor, que me las dé. Estaré infinitamente agradecida.

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Sin duda, lo que evidencian estos dos grandes movimientos ciudadanos es que hemos llegado al momento del “basta”. Este país no es capaz de digerir más corrupción, más desfachatez, más vergüenza ajena. La sensación de que estamos gobernados por inútiles, imbéciles y caraduras alcanza ya niveles estratosféricos. ¿Todavía queda alguien que se crea una sola palabra de lo que digan los gobernantes, los empresarios, los banqueros, la justicia o, incluso, determinados medios de comunicación? Todo está corrupto, podrido y maltrecho. Es necesaria una regeneración profunda de nuestro sistema socio-político. Porque no nos engañemos, el cambio tiene empezar en la sociedad; más aún, en nosotros mismos. Solo así conseguiremos que se note en nuestro voto y, por ende, en nuestra realidad. Y esa necesidad de transformación se hace evidente a través de una aplastante crecida de formaciones como Podemos, pero podrían ser otras. Otras que tampoco han gobernado antes. Solo dándole la oportunidad de probar a alguien que nunca antes lo hizo y que tiene una marcada intención regenerativa, podremos descubrir si el poder corrompe independientemente del color del poderoso o si es que hemos estado toda la vida engañados, gobernados por cuatro mamarrachos sin escrúpulos. Solo así podremos saberlo. En Cataluña esa necesidad de cambio y regeneración viene de la mano de una ruptura. Llamémosle independencia, llamémosle estado federal. La cuestión es si esa barrera que pretende levantarse entre catalanes y españoles será suficiente cambio, teniendo en cuenta que el que propone es quien abandera un partido cuyo anterior líder ha tenido engañado a un país entero durante años. Un señor prepotente y testarudo con muy poquitas ganas de escuchar a los que no piensan como él. Sinceramente, no sé si es el camino, pero responde, desde luego, a la misma necesidad.

Al final lo que demuestran estas dos tendencias socio-políticas es que España (con Cataluña dentro o fuera, como queráis) está hasta los mismísimos cataplines. Es el momento de apretar las tres teclas mágicas, hacer un reset y volver a empezar. Ctrl +Alt +Supr, por favor.

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