Montero, eso no se hace.

___La cueva.___

Mis queridos conmarujos, como ya sabéis por alguna de mis críticas anteriores, soy una fan absoluta del suspense y el terror. Pero en los tiempos que corren no es fácil encontrar mierda de la buena. Por eso, cada año me escapo una semanita al festival de Sitges, para ver antes que nadie lo que está por venir. La mayoría de las veces se presentan al festival perlas que jamás verán la luz del proyector de una sala de cine. Otras, dan rápidamente el salto a la cartelera común, pero yo me quedo con la satisfacción de haberlas visto primero. Soy así. Qué le vamos a hacer.

La Cueva fue uno de mis descubrimientos en Sitges 2012. Salí de El Retiro entusiasmada, sobre todo porque pudimos participar en un coloquio con el equipo de la película al terminar la proyección. Las anécdotas del rodaje nos pusieron los pelillos de punta y la sensación de asfixia me acompañó hasta un buen rato después. ¡Qué barbaridad, qué tensión! La película empieza con un planteamiento elegante. Y eso me gusta. Rápido, ágil y presentando a los personajes de un modo inteligente. Sin artificio y sin “felicidad precatástrofe”, algo que me horroriza (véase Lo Imposible). Directo y accesible. Y de ahí, al cielo. El in crescendo es imparable e inmejorable. Los personajes van encontrando su propio límite poco a poco, sin prisas, casi sin darse cuenta, más o menos a la misma velocidad con la que van metiéndose en la boca del lobo. Y tú, como espectador, sin darte cuenta caes de lleno en la trampa y tampoco podrás salir. Montero crea una atmósfera verdaderamente irrespirable. La falta de oxígeno se hace perceptible incluso en la sala de cine, la desesperación se contagia y una pregunta ronda la cabeza de todos: Y yo, ¿qué haría? Los diálogos son frescos y muy reales; los personajes están bien dibujados y una mano firme dirige una película corta pero eficaz. Muy atrevida y tremendamente violenta.

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Ahora bien, ¿de qué película habla esta crítica? ¿De la que me cautivó en Sitges o de la que vi el otro día, casi dos años después, y que no tiene nada que ver? Claramente, hablo de la primera, del montaje original, del que no ha pasado por la barbería. Anonadada me quedé al comprobar que el final del film había cambiado por completo respecto al del festival de 2012 (podéis leer la crítica que hice al volver del festival aquí). CAGADA con mayúsculas sería el título más apropiado para la nueva crítica. Según Montero, Morena Films le aconsejó cambiar el final y “pulir” algunas escenas. ¿El resultado? Ni punto de comparación, queridos. Para empezar, el nuevo final se carga la esencia del género: found footage (metraje encontrado). Y por otro lado, dota a la película de una capa moralista y comercial que no necesitaba en absoluto. Hay menos violencia en esta nueva versión y se le ha añadido un poco de penita por delante y una pizca de venganza absurda por detrás. Patético. No puedo expresar el grado de decepción. Montero, eso no se hace. Una pena, chico, una pena.

*Nota: Para los amantes del terror psicológico es una buena pieza de coleccionista. Eso sí, con un final que no le hace justicia. Aun así, hay tensión y violencia, pero no toda la que hubo en el pase de festivales. Puede que os guste pero no es redonda. 

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